Pesquisas

Caso Berardi: habla el último hombre al que le pidió auxilio

El galpón donde estuvo cautivo Matías Berardi está hoy en venta. Sus habitantes –los miembros de una familia contratada hace cinco años para trabajar en la herrería que funcionaba ahí- están detenidos, acusados por el secuestro y el crimen del chico de 16 años. Y los vecinos de la calle Patricios, del barrio de Benavídez, todavía no salen de su estupor, al tiempo que algunos alimentan a los perros que mueven la cola y ladran desde el galpón, esperando a sus amos con la ilusión de que regresen algún día de estos.

Uno de esos vecinos es Simón, el último hombre que habló con Matías cuando el chico –que llevaba cautivo unas catorce horas- se lo cruzó en su desesperado escape, antes de que sus captores lo volvieran a secuestrar y lo terminaran matando. Eran entonces cerca de las ocho de la noche del martes 28 de septiembre y Simón volvía a su casa con su nena de dos años. En ese momento Matías apareció corriendo desde el kiosco contiguo adonde ya les había pedido auxilio a la dueña y a una clienta, sin éxito.

“Matías me pidió una ayuda y me preguntó por la ruta 9. Me dijo que lo tenían secuestrado enfrente y me pidió que le prestara un teléfono… Pero yo me quedé congelado y no pude dárselo, es más: no sé si después me siguió hablando o qué. Y cuando quise reaccionar él ya se había ido corriendo por la esquina de la calle Sarmiento, hacia la ruta”, cuenta ahora Simón.

Para este joven camionero de 25 años, el encuentro casual con Matías está clavado en su conciencia como una estaca difícil de quitar. Simón, que trabaja desde niño y que vive con su mujer en una casa antigua frente al galpón, dice que nunca se hubiera imaginado lo que ocurría cruzando la calle. “El herrero trabajaba cortando fierros hasta tarde y era un vecino normal”, cuenta sobre el principal acusado del crimen. “Pero si yo hubiese sabido que había un secuestro, hubiera ayudado a Matías. Por eso les dije al fiscal que si hubieran puesto la foto en la tele, los vecinos lo hubiéramos reconocido”.

Esa noche, Simón todavía estaba como congelado en la puerta de su casa cuando un rato después apareció la mujer del herrero -que hoy está presa y acusada como cómpice- y cruzó al kiosco. La kiosquera le dijo que el chico había pedido ayuda porque estaba secuestrado. “Secuestrado no, en todo caso quiso entrar a robar”, le respondió la mujer, nerviosa. Y agregó que ya habían llamado al 911. Esa versión falsa fue la que sirvió para cubrir la segunda captura y evitó que los demás vecinos llamaran a la policía.

Según la Justicia, en la madrugada del miércoles 29 Matías fue ejecutado por sus captores en un camino de tierra ubicado a 300 metros de la ruta 6, en Campana. Ese día, a la tarde, un llamado anónimo delató al herrero y a su familia. A las dos de la madrugada del jueves 30 los investigadores le hicieron palmas a Simón en su puerta. El camionero declaró toda la noche. “¿Qué les puedo decir a los padres de Matías yo?”, se pregunta ahora, mortificado. “Cualquier cosa que les diga va a ser la nada. Ni yo entiendo por qué no lo ayudé. Lo tuve acá, al lado, y no pude… Me queda el remordimiento y la bronca de no haber reaccionado. Si el mundo siguió girando o si se cayó en ese momento, yo no me enteré”.

Links:

Procesan a siete acusados por el secuestro y homicidio de Matías Berardi (para descargar, el fallo completo)

Caso Berardi: el herrero está acusado de ser el autor material del asesinato del crimen

La nota en Clarín