Injusticia

Norma Cruz marcha por justicia

Sobre los muros de la municipalidad de Morón, la cara de Nicolás Arroyo aparecía ayer una y otra vez, reproducida en afiches en los que también se leía la palabra “Justicia”. Nicolás fue asesinado en un intento de robo el 3 de septiembre, cuando, luego de salir de la facultad donde estudiaba Comercio Exterior y de repartir en auto a sus amigos y a su novia, paró en un quiosco de Castelar a tomar algo junto al último chico que lo acompañaba. Su casa, en Ituzaingó, no quedaba lejos. Mientras su amigo bajaba a comprar la bebida, Nicolás le enviaba un mensaje de texto a su novia. Dos muchachos, según dijeron los testigos, aparecieron de la nada. Uno le quiso manotear el celular a Nicolás a través de la ventanilla. El estudiante de 20 años ya había sido víctima de tres asaltos y nunca se había resistido. Esta vez tampoco lo hubiera hecho, pero el asaltante se adelantó y gatilló la pistola 9 milímetros que le había apoyado en la espalda. Todo ocurrió en un instante.

Treinta y seis días más tarde, Norma Cruz y Alberto Arroyo, los padres de Nicolás, se encuentran en la municipalidad de Morón, a donde han convocado una tercera marcha para exigir justicia por su único hijo. “Nosotros recién ahora estamos dándonos cuenta de todo lo que pasó”, dice Norma. “Ahora estamos con más fuerza, pero en las primeras semanas llorábamos todo el día”. La madre de Nicolás participó el jueves en la manifestación contra la inseguridad en Plaza de Mayo y ahora fomenta una nueva movilización para el día 14. Simplemente, busca justicia. “Ir a Plaza de Mayo fue emocionante y movilizador”, comenta. “Veíamos carteles de chicos que ya no recordábamos, de casos que pasaron hace años. Yo no podía entender qué hacíamos nosotros ahí, pidiendo algo que tendría que venir solo”.

Pero finalmente lo entiende: “Es que no nos queda otra. Guardamos nuestro dolor y salimos porque la gente tiene que tomar conciencia”. Norma cuenta que, pocos días después del crimen, Daniel Scioli la llamó para decirle que ya habían detenido al asesino (aunque en realidad tenían a un inocente y sólo después de algunas semanas lograron encontrar a un presunto culpable). Y entonces se acerca María Rosa, que llegó desde Moreno, donde los familiares de víctimas ya formaron una ONG, Co.Fa.V.I.M (Comisión de Familiares de Vícitmas de la Inseguridad de Moreno). María Rosa es la madrina de Jonathan Vilter, que sonríe para siempre desde el prendedor que ella lleva en el pecho: él también fue asesinado en un robo, el 12 de agosto de 2008. El juicio a uno de los acusados llegará a sentencia el próximo día 19. “Tenemos que unirnos en el dolor, con amor, para que nuestro reclamo se escuche”, le dice a Norma. Las dos mujeres se abrazan. A su alrededor la gente continúa llegando a la marcha.

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– La nota en Clarín