Pesquisas

Ilia y Sergei Tchestnykh: la dramática carta de su padre

De repente, la vida de Valeri Tchestnykh se ha convertido en una suerte de alucinación angustiante, demasiado angustiante para ser real, pero real al fin. El hombre pasa sus días atormentado por la tragedia que enluta a su familia, buceando en su mente para tratar de ordenar el rompecabezas que la realidad -demasiado sombría- le plantea.

Por eso le escribe a Ilia y Sergei, sus dos hijos prófugos, la carta que se reproduce más arriba. Sospechados de haber asesinado a su madre, los hermanos huyeron primero hacia Entre Ríos, donde dijeron que iban a tomarse unos días para descansar. Después, probablemente con el taxi que manejaba todos los días su padre en Buenos Aires, siguieron viaje y no volvieron a tomar contacto. Pero el padre quiere saber de ellos. Quiere hablarles. Quiere que vuelvan. Quiere que las cosas dejen de empeorar cada día. Y por eso les envía, a través de El Identikit, este dramático mensaje en ruso.

Las piezas del drama de la familia Tchestnykh se ordenan como una cadena que crece en intensidad: la desaparición de Vera, la única hija mujer; el crimen de Ludmila, la ex esposa de Valeri y madre de los cuatro hijos; y el pedido de captura de Ilia y Sergei, sospechados por ese homicidio.

Los Tchestnykh, que llegaron a la Argentina el 13 de abril de 1999 desde Moscú buscando una vida tranquila –escapando de la guerra de Chechenia, que por entonces azotaba a Rusia- eran una familia con cuatro hijos cuando se instalaron en una casa chorizo de la calle 24 de Noviembre, a poco de aterrizar en Buenos Aires. Hoy Valeri Tchestnykh, el padre, sólo puede contar con uno de ellos: es el que no está profugo ni desaparecido.

En cambio, Ilia y Sergei, de 28 y 18 años, tienen un pedido de captura internacional dictado por orden del fiscal Juan Ignacio Bidone, que sospecha que el mayor de ellos podría ser el autor del crimen de su madre, Ludmila Kasian.

La última noticia de los dos hermanos llegó el lunes 13 de diciembre desde Salta, a 1800 kilómetros de su casa de Moreno. Allí mostraron sus documentos por un paso de frontera hacia Bolivia el mismo día en que se libró una orden de captura que recién quedó cargada en el sistema de migraciones el jueves 16. Desde entonces, nadie sabe nada de ellos.