Crimen y Castigo

¿Quieres ser Jack el Destripador?

Stephen Griffiths, el tipo que se hacía llamar el Caníbal de la ballesta, fue condenado a cadena perpetua por la justicia británica, que lo encontró culpable de asesinar con una ballesta a tres prostitutas de las cuales, según él mismo contó, se comió algunas partes.

El Caníbal tiene 40 años. Solía estudiar Criminología antes de ser detenido, el 24 de mayo de 2010. Su tema preferido eran (y presumiblemente siguen siendo) los asesinatos en serie. Cuatro días después de ser detenido, fue acusado de los crímenes. Las tres mujeres –Susan Rushworth, de 43 años; Shelley Armitage, de 31; y Susan Blamires, de 36- habían desaparecido entre el 22 de junio de 2009 y el 21 de junio de 2010, en la zona roja de Bradford, en Yorkshire. Sus cuerpos nunca se encontraron, salvo algunos trozos de Susan Blamires. El resto, dijo el acusado, fue cocinado en una olla con agua hervida y consumido: bon appetit.

En la historia del Caníbal hubo algunas advertencias: su abogado, David Waters, contó durante el juicio que a los 17 años Griffiths fue puesto bajo custodia durante tres años por atacar al gerente de un supermercado. Entonces dijo que fantaseaba con convertirse en lo que es hoy: un homicida múltiple. En 1991 fue diagnosticado por un psiquiatra como “sádico, esquizoide, psicópata”. Desde entonces, hizo honor a esa carátula.

Links:

– La crónica de su confesión.

– Quiénes eran sus víctimas.