Memoria del crimen

“Es sólo plata, no amores”: a cinco años del robo al Banco Río de Acassuso

Llegó a su casa con barro en los zapatos y dos bolsas con olor a podrido. Su mujer no entendía qué pasaba hasta que vio algunos billetes de distintas nacionalidades desparramados sobre la cama. Ella misma los secó en el horno. Después los contaron: era casi un millón de dólares. La televisión estaba prendida. La policía aún no entraba al Banco Río de Acassuso, donde había una toma de rehenes. “Vengo de ahí”, le dijo el hombre de los zapatos con barro a su mujer.

Era el 13 de enero de 2006. Más de 200 policías rodeaban la zona por tierra y aire. Pero no sabían que los delincuentes ya habían escapado por debajo de la tierra. Cuando el grupo Halcón ingresó sólo estaban los veintitrés rehenes, las cajas de seguridad saqueadas, una frase en un papel (“En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata, no amores”) y un boquete que dirigía al desagüe pluvial.

“Nosotros no dejamos nada librado al azar. Como no sabíamos desactivar las alarmas, hicimos la toma de rehenes. Nadie sabía que era una gran puesta en escena”, dice Luis Mario Vitette Sellanes, el confeso “hombre de traje gris” que negoció con la policía mientras sus compañeros “trabajaban” en el subsuelo.

Pero no contaban con el enojo de esa mujer que secó la plata en su horno y la escondió en su heladera. Un día discutió con Alberto “Beto” De La Torre y cuando llegó a su casa la plata no estaba. Ella dice que fue hacer una denuncia por violencia familiar, pero terminó contándole a los investigadores lo que sabía del denominado “Robo del Siglo”.

Con esos datos la investigación avanzó. A menos de dos meses del robo estaba detenido Sebastían García Bolster, a quien los medios apodaron “el ingeniero” porque se supone que él fue quien hizo los planos para el túnel (cuando los hallaron en un cuaderno en su casa, él dijo que diseñaba una trampera para ranas). Julián Zalloecheverría, señalado como el chofer de la banda, también cayó. Para los investigadores, conducía la camioneta especialmente acondicionada con un hueco en el piso para escapar por una alcantarilla con el millonario botín sin ser vistos. Después llegó el turno de Vitette, cuando regresaba desde Uruguay, de donde es oriundo. Finalmente encontraron a Fernando Araujo en una carpa en un pasaje de San Juan. Dijo que estaba en un retiro espiritual, pero le encontraron botellas de muy buen vino y algunas copias de la causa como lectura privilegiada.

Todos, salvo Vitette, llegaron a juicio el 15 de febrero. Cerca de terminar mayo, De La Torre, que parece no tener músculos en la cara y sonríe poco -sólo sus ojos celestes dejan ver algo de lo que le pasa- escuchó como lo condenaban a 15 años de prisión. Sólo cerró esos ojos apenas expresivos durante un minuto. Su ex mujer no estaba entre el público, a pesar de que sigue estando enamorada de él. Los ojos celestes de De La Torre se clavaron en el piso. Eran las siete de la mañana de una jornada que había empezado el día anterior a las nueve. Esa noche volvió a dormir en prisión.

En agosto Vitette confesó y ahora pide ser expulsado a Uruguay.

Todavía falta capturar a dos miembros de la banda. Uno es un abogado, según saben los fiscales del caso, pero el juez nunca autorizó la detención.

De los 19 millones de dólares robados, sólo se recuperó el diez por ciento. La mayor parte del dinero se lo sacaron a De La Torre. Estaba en un bolso en la casa de su hijo. Y el resto… ¿dónde está? “Yo me la gasté en abogados y mujeres”, afirma Vitette, que en una de sus salidas laborales fue detenido por intentar asaltar un departamento.

Con la mayoría de la banda presa, ¿sigue siendo el Robo del Siglo?

Links:

– Los secretos del golpe, en una nota de Virginia Messi.

“Muy pronto estaré de juerga”, el candombe con el que Vitette Sellanes celebra por adelantado.

María Helena Ripetta trabaja en el Diario Crónica y también escribió periodismo policial en los diarios Crítica de la Argentina, Perfil y La Nación. Estudió en la Universidad Nacional de La Plata y realizó el master de Peridismo del diario La Nacion y la Universidad Di Tella.