Crimen y Castigo

Las casas del horror

(Esta nota apareció en el diario Crítica de la Argentina el día 27 de abril de 2008)

“San Telmo. Departamento de 4 ambientes. 120 metros cuadrados. Vista a la calle. Luminoso y amueblado. Recién pintado. Oportunidad única”. El aviso clasificado omitía los detalles que la nueva inquilina descubrió en su primera noche de estadía: una madera cubría el agujero de una bala en el piso del living y en el tacho de basura había una faja de seguridad con la leyenda “escena del crimen”. Lo habló con un vecino y supo que en ese lugar habían asesinado al ex gerente de Techint, Ramón Da Bouza. Las casas y los departamentos donde hubo homicidios, una especie de bienes raíces policiales, son un problema para las inmobiliarias. Encontrar un dueño o inquilino para esas propiedades es una tarea difícil. “Como no surgen compradores suelen venderse hasta un 25% menos de su valor real. Lo ético es avisar que ahí ocurrió un asesinato, pero no siempre se hace porque es un tema tabú”, dijo el arquitecto José Rozados, director de la consultora Reporte Inmobiliario. “Cuando encontré el departamento, hace siete años, nadie me dijo lo que había pasado. Me llamó la atención que el alquiler fuera un 20% más barato. Tuve que hacer una limpieza espiritual en todos los rincones”, dijo la inquilina, quien pidió reserva de identidad porque su hijo, de diez años, no sabe que en el departamento donde viven, ubicado en Chacabuco al 500, en San Telmo, el 26 de marzo de 1998, Da Bouza fue asesinado de dos balazos por sus hijos Santiago y Emanuel. “Los martilleros lo ocultan para que no se frustre la venta. Algunas fueron derrumbadas y convertidas en lavaderos de autos, como el conventillo de Parque Patricios donde paraba el Petiso Orejudo”, explicó el criminalista Raúl Torre.

A José Arce no le importó que en su casa quinta del barrio privado El Remanso, de Pilar, se haya cometido un crimen que lo tiene como uno de los sospechosos. El pasado 16 de enero, mataron de cuatro balazos a su esposa Rosana Galliano. “Volví a vivir a la casa con mis dos hijos porque nada me lo impide. Es mi hogar”, dijo el viudo. “Hasta que no termine la sucesión y se supere el embargo judicial, no puede vender su casa”, contó Eduardo Gutiérrez, abogado de Ricardo Barreda. El odontólogo está preso desde que mató a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas, en noviembre de 1992. El caserón de la calle 48, entre 11 y 12, en La Plata, está deshabitado desde entonces, con la fachada con pintadas. “Ricky ídolo”, es una de ellas. La propiedad tiene un valor fiscal de 150 mil dólares, según una inmobiliaria de la zona. El ex juez Carlos Fraticelli, condenado por el asesinato de su hija Natalia, le alquiló su casa a una psicóloga. “Evalúo la posibilidad de venderla para dejar atrás esta pesadilla”, dijo Fraticelli desde Rufino.

Un operador inmobiliario recordó cuando tuvo que mostrar un departamento de 230 metros cuadrados de 3 de Febrero 1480, Belgrano: “Cuando decía que era de los Schocklender, se iban espantados”. Una inmobiliaria de San Isidro tardó cinco años en vender una casa de dos plantas valuada en 170 mil dólares, sobre Avenida Del Libertador al 2900, en San Fernando, donde hubo un doble crimen. El único interesado la compró por 100 mil. “Hay gente que antes de preguntar el precio quiere saber quién vivió allí. Hubo casos de compradores que trajeron muérdago para espantar malas ondas. La mención de la muerta inhibe la operación”, reconoció María Teresa Ponce, de la Administración Libertador. “Para poder vender la famosa casa de los Puccio, en la calle Martín y Omar 544, de San Isidro, taparon el sótano con cemento. Una vez vendí un departamento donde un hubo un incendio que causó una víctima. En el aviso fui claro: vendo propiedad incendiada”, explicó Alberto Maques, miembro de la Cámara Inmobiliaria Argentina. Hasta ahora, no aparecieron inquilinos o compradores para la casa ubicada en Manuela Pedraza 5875, en Saavedra. Allí vivía Juan Carlos Vázquez, asesinado a puñaladas el 27 de marzo de 2000. Por el crimen fueron detenidas sus dos hijas, sospechadas de participar de un rito satánico. “Cuando la Justicia nos devolvió la propiedad, que antes les alquilábamos a los Vázquez, la limpiamos a fondo y volvimos a habitarla en paz”, dijo el dueño del PH.

El semipiso de Recoleta de Luis Emilio Mitre, accionista del diario La Nación, asesinado el 31 de diciembre de 2005 en Posadas 1454, estaría por salir a la venta. Un allegado a la familia dijo que lo quieren vender “a un precio mucho más bajo que su valor”. “Quiero comprar la propiedad porque me siento involucrada con esa historia trágica”, confesó la inquilina del departamento donde vivió Da Bouza. El último hallazgo relacionado con el crimen fue en diciembre de 2007. Mientras buscaba a su gata en un placard del baño, encontró un hueco: era el lugar secreto donde los hermanos célebres ocultaron el arma homicida.

Carlos Carrascosa podría volver a vivir en la casa del country Carmel de Pilar, donde el 27 de octubre de 2002 fue asesinada su esposa, María Marta García Belsunce. Pero el viudo decidió no hacerlo. Tampoco la podrá vender hasta que concluyan los trámites de sucesión. “Al principio, el crimen frenó las ventas en el Carmel. Nadie quería ver las propiedades. Ahora todo se normalizó y los lotes para construir se venden desde los 80 mil dólares”, dijo Haydée Burgueño, de Burgueño y Asociados.

En Estados Unidos, a las propiedades donde hubo crímenes se las llama “casas del horror”. El inmobiliario Randall Bell lo denominó “estigma del escenario de un crimen”. “Los cazadores de gangas las compran un 25% más baratas”, contó al diario USA Today. La casa de O. J. Simpson, donde fue asesinada su esposa Nichole Brown, se vendió a 590.000 dólares, un 30% por debajo de su valor.

“El morbo moviliza”, opinó Diego Ziggioto, organizador del tour Misteriosa Buenos Aires, con visitas por casas del crimen: el departamento de Monserrat donde Yiya Murano envenenó a tres amigas, en México 1177; la casa de Eduardo Burgos, el descuartizador de Barracas, en Montes de Oca 280; y la casona de Pasco 577, donde Emilia Basil mató al hombre que la acosaba.