Pesquisas

Robo al Banco Provincia: los topos en la bóveda

En el principio todo es tinieblas. Un vacío oscuro y silencioso donde nada vive, un abismo negro lleno de ausencias. Y entonces, lo imposible: un destello improbable, que poco a poco cobra entidad y se transforma en el fogonazo chispeante de la vida. El big-bang del universo no pudo haber sido tan diferente. Pero a diferencia del big-bang, aquí, en la bóveda subterránea de la sucursal de Cabildo 1999 del Banco Provincia, el hombre aparece sin preámbulos. Es una criatura fuerte y astuta, y asoma su cabeza encapuchada y curiosa desde adentro de una caja fuerte. Pronto está de pie en el pequeño pasillo de la bóveda. Y, según registra difusamente una cámara de seguridad que continúa rodando durante todo el robo, no viene solo.

Es el último día del año 2010, viernes 31 de diciembre, y allá afuera, en el corazón del barrio de Belgrano, el sol asomará pronto. Adentro de la bóveda, que a las cinco y media de la mañana permanece a oscuras, se corporizan tres hombres con amoladoras, barretas y sopletes, que han salido, como el primero, desde adentro de una caja fuerte: es que el túnel de 30 metros que han cavado sigilosamente en un período de entre uno y seis meses -desde la puerta del 1971 de la avenida Cabildo- desemboca, exactamente, en una capa de cemento de ocho centímetros de espesor y en una plancha de acero que hacen de base inferior de una enorme estructura cúbica que contiene algunas de las 1408 cajas de seguridad de la sucursal.

El cálculo parece errado: con una desviación de pocos centímetros, el admirable boquete habría terminado por debajo del pasillo; es decir, debajo de un suelo de baldosas resplandecientes. Si usaron o no un GPS para ubicarse todavía está en discusión. En todo caso, lo importante parece ser el apoyo que podrían haber tenido en el mundo exterior: ¿existió? ¿Tuvieron apoyo policial para liberar la zona y hacer oídos sordos a las alarmas, de modo que el primer gran golpe del año resulte certero? ¿O la lógica más lógica es falsa?

Entre aquel primer destello que registró la cámara de la bóveda a las 5.30 del viernes 31 de diciembre –con el que los topos llegan al objetivo- y el trabajo de violación de las cajas que los ladrones inician a las 21 del domingo 2 de enero –y que concluyen, después de trabajar durante toda la noche, cuando a las 6.07 del lunes sacan en bolsas de residuos el botín desde la puerta de Cabildo 1971- no ocurrió nada.

¿Qué pasó en la bóveda? ¿Por qué los topos dejaron pasar sesenta horas antes de liquidar el asunto? La hipótesis que manejan los investigadores apunta directamente hacia los patrulleros que debían cubrir la zona: el cambio de guardia sería la clave. Se sabe, por ejemplo, que en la última noche la alarma sonó dos veces. Que acudió un patrullero en cada ocasión. Y que incluso un vigilante se quedó como custodia en la puerta del banco después del segundo aviso. Mientras nacían los interrogantes, los topos vaciaban las cajas…

Links:

Así quedó la bóveda después del ataque.

La pista de la negligencia policial.

Cuánto costó financiar el robo.