Pesquisas

Pimpi Caminos, crónica de una muerte anunciada

I

Minutos después de las 5.30 de la madrugada del 19 de marzo de 2010, tres hombres sin identificaciones arrojaron desde un auto último modelo a Roberto “Pimpi” Caminos en la guardia del hospital Carrasco de Rosario. El ex jefe de la barra brava de Newell’s había sido fusilado de cinco balazos: dos en las piernas, para hacerlo caer, y luego lo remataron con tres más, en una típica ejecución mafiosa. Los médicos no pudieron hacer nada por su vida. Tenía 37 años. En su barrio era querido y respetado.

La noticia, que se sumaba a la lista negra de la violencia en el futbol, llegó rápidamente a las redacciones de todos los diarios.

Se escucharon entonces las más diversas hipótesis acerca del móvil del homicidio, según quien lo argumentara. La más sólida se relacionaba con el tráfico de drogas y la presunta complicidad de la policía en el negocio.

II

Pimpi Caminos era el que conducía la barra brava de Newell’s desde el 2002. Llegó a ese codiciado puesto gracias a la ayuda de algunos conocidos, como Pedro Bismark, alias “el Loco Demente”, quien condujo el núcleo fuerte de la hinchada durante los ‘90 hasta que se peleó con el autoritario presidente de la institución, Eduardo López.

Caminos se hizo el carnet del club el 28 de abril de 2002 y tuvo su bienvenida: se tiroteó con otro líder mafioso del mismo club, Oscar “Cacho” Lucero, en un partido contra Unión de Santa Fe. La interna la ganó Pimpi, que contó siempre con el apoyo del que fuera presidente de la institución durante catorce años sin elecciones, Eduardo José López.

En 2004 se produjo otro tiroteo con los hombres de Lucero: el 16 de marzo de 2003, cuando compartían un asado con la barra de Independiente, en el club Belgrano. La violencia continuó: Nazaret Melgarejo, amante de Lucero, fue asesinada de  un  tiro en el cráneo en el almacén que atendía con su pareja en el barrio Las Flores, en el sur profundo de Rosario. “No fue un robo más. Fue un ajuste de cuentas”, afirmaron fuentes policiales. Sumado a la protección judicial, López le dio a Pimpi varios negocios construidos en base de la impunidad; entre ellos, el manejo del estadio cubierto de Newell’s, donde se realizaron distintos espectáculos. Y también el pase de varios jugadores de las inferiores del club.

Después de numerosos allanamientos, Caminos fue capturado en Capital Federal y recibió una condena de tres años de prisión en suspenso y la inhabilitación por cuatro años para ver a Newell’s. Sus hermanos Alberto y Juan Ramón también fueron procesados por varios incidentes, entre ellos el delito de “intimidación pública”.

III

En la madrugada del 30 de junio de 2007, Pimpi recibió dos balazos: uno a la altura del abdomen y otro en la pelvis. Estaba en un cantobar céntrico junto a uno de sus amigos, Ariel Ortega, el Burrito, y a poco de subirse a su Peugeot 207 último modelo. Aquella fue una época signada por el liderazgo de los hinchas pesados del equipo del Parque Independencia.

Dos meses después, Marcelo Martín Coria, un colega de Pimpi de 26 años, fue asesinado por una lluvia de proyectiles de calibre 9 milímetros cuando compraba una gaseosa en un quiosco.

En 2006, Pimpi amenazó al entonces entrenador Pablo Marini después de perder un partido frente su clásico rival, Rosario Central. Uno de los últimos hechos escandalosos que protagonizó Caminos fue el copamiento con su patota de la sede del club en enero de 2009, en un claro intento de recuperar el poder a un mes de las últimas elecciones Guillermo Lorente.

Su segunda cuna fue el barrio de Tablada, en el sudoeste de Rosario, un barrio que es abrazado por las aguas marrones del Paraná donde aún hoy es muy común encontrar algún herido o muerto por los enfrentamientos entre sectores diversos. Allí Pimpi es considerado como un ídolo y no es difícil encontrar su figura junto a la del Gauchito Gil. Algunos de sus familiares también son protagonistas en la sección de policiales de los diarios. El narcotráfico es moneda común, pero cuando se habla del tema Caminos, el hermetismo es total y la lealtad a su líder sigue siendo real.

Links:

– El hijo de Pimpi, comprometido en un homicidio en el barrio Tablada.

– “Pregúntenle a Pimpi Caminos quién mató a mi hijo“, dice el padre de un hincha de Newell’s muerto en una batalla interna.

Juan Pablo Robledo es egresado del Postítulo en Comunicación y Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, y cursa la Licenciatura en Historia de la misma casa de estudios. Es columnista de la revista Rosario, su historia y región, colabora en el suplemento Señales, del diario La Capital, y es redactor en la sección policiales del diario El Ciudadano.