Pesquisas

Tras los pasos del estrangulador

I

El pasado 22 de enero, el cuerpo sin vida de Pamela Judith Gumler, de 22 años, fue encontrado por su marido en la bañadera de su casa, en San Francisco Solano. Tenía una cortina enrollada en su cuello (con la que había sido estrangulada) y presentaba signos de haber sido abusada sexualmente. Un reproductor de DVD, la cámara digital y la billetera de la mujer habían sido sustraídas de la casa. De inmediato, los investigadores quisieron reconstruir sus últimos momentos de vida. Algunos vecinos declararon que, poco antes de su asesinato, un albañil llamado Roberto entró a la casa de la víctima para reparar un lavarropas.

El sospechoso fue identificado como Roberto Fabio Menéndez, de 32 años, oriundo de la provincia de San Juan. Los investigadores determinaron que el hombre se dio rápidamente a la fuga y abandonó su lugar de trabajo. Cuando hablaron con su ex esposa, ella declaró que Menéndez era una persona “muy violenta y peligrosa”, y dijo que, mientras estuvo con él, el maltrato físico y psicológico era permanente, a tal punto que en una oportunidad llegó a dejarla diez días encerrada en un dormitorio. Los padres de ella también lo definieron como “extremadamente agresivo”.

II

Los policías bonaerenses pidieron ayuda a sus pares de la provincia de San Juan para saber más sobre Menéndez. Y les llegó el dato de que tenía pedido de captura desde 2003: estaba acusado de estrangular a Antonia de los Ángeles Brizuela, una joven de 17 años que había ido a bailar con unas amigas, para luego desaparecer a la salida del boliche. Ocho días después, su cadáver se halló en un descampado de la zona. Por el caso fueron apresados dos hombres que señalaron a Menéndez como el autor material del hecho.

Después del crimen, el asesino fue a buscar un refugio para mantenerse prófugo de la Justicia y lo halló en Buenos Aires. En la localidad de Quilmes, el hombre cambió el chip de su celular para no ser rastreado. Pero gracias al IMEI, un código dentro del aparato telefónico, los uniformados lograron obtener su nuevo número telefónico. A partir de ahí la SIDE comenzó un trabajo de investigación escuchando las comunicaciones del sospechoso. Lo que les llamo la atención a los investigadores fue que la mayoría de los llamados los hacía a la provincia de San Juan. Las antenas de la compañía telefónica no precisaban puntualmente el lugar desde donde se realizaban las llamadas, pero sí un perímetro.

En esas comunicaciones con sus familiares, Menéndez no avisaba a dónde estaba viviendo, ni cuál era su actividad, pero sí les decía que era buscado por la policía. Finalmente, un hecho singular marcó el camino de la investigación y permitió dar con el prófugo: como telón de fondo de algunas charlas se escuchaba la bocina de un tren.

“Empezamos a buscar en bares cercanos a las estaciones de trenes de Claypole y de Florencio Varela. Fue así que después de varios días, algunos policías encubiertos llegaron a un bar que está en La Paloma y Los Pinos, en el barrio Luján, de Florencio Varela”, aseguró uno de los sabuesos.

III

Hace pocos días, Menéndez fue apresado en ese bar, a pocos metros de las vías del tren y a seis de la estación Ingeniero Ardigo del ferrocarril Roca. Trabajaba como barman por las noches y como albañil en una construcción durante el día. Cuando los agentes de la DDI de Quilmes se identificaron, Menéndez no puso resistencia: el cerco se había cerrado.

 

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Juan Pablo Robledo es egresado del Postítulo en Comunicación y Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, y cursa la Licenciatura en Historia de la misma casa de estudios. Es columnista de la revista Rosario, su historia y región, colabora en el suplemento Señales, del diario La Capital, y es redactor en la sección policiales del diario El Ciudadano.