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“País narco”: así funciona el nuevo narcotráfico

En el libro País narco hay una investigación periodística que describe el trabajo  de los grupos narcos instalados en Argentina a lo largo de la última década, y busca las razones por las que la nación dejó de ser un país de tránsito para transformarse en un territorio clave de las redes de tráfico internacional, donde abundan los consumidores, se cortan las sustancias y hasta se elaboran drogas de diseño para su exportación.

El libro brinda testimonios de jueces, policías, políticos, funcionarios, especialistas, testigos de causas judiciales resonantes, familiares de adictos y profesionales de la salud, además de material documental que incluye informes desclasificados y papers de organismos nacionales e internacionales. Es un trabajo que se deja leer como un relato de ficción, como un thriller político cruzado por los testimonios y las crónicas de la marginalidad. Es, también, una investigación redactada al calor de los acontecimientos de los últimos años.

“La justicia condena y el periodismo cuenta”, afirma Mauro Federico. La realidad tiene su historia y es una crónica de múltiples caras: económica, política, judicial, cultural y social.

El periodista sostiene que “la cocaína producida en Bolivia termina de procesarse en territorio argentino, luego de ingresar por tierra a través de puestos fronterizos carentes de controles. O por aire, gracias a la ausencia de una radarización adecuada que permita detectar los centenares de vuelos clandestinos que aterrizan en pistas no declaradas. Fronteras adentro, los rezagos de esa droga de máxima pureza se exportan al Primer Mundo y la pasta base recorre los pasillos de los barrios pobres de nuestro país”. Además señala que “el circuito alimenta las redes locales controladas por grupos instalados en asentamientos con capacidad operativa y protección política, provocando una devastadora epidemia que se cobra la vida de miles de adictos pertenecientes a la población más vulnerable”.

– ¿Cuál es el eje de País narco?
– El eje se empezó a escribir  a partir de de la investigación periodística de los crímenes del 2008 de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, que no ocurrió en General Rodríguez, sino que los cadáveres aparecieron en un zanjón de esa localidad. En el libro describimos como se perpetró ese crimen. Según la investigación judicial que nosotros acompañamos periodísticamente, el hecho sucedió en una finca de la localidad de Quilmes, para ser exactos. Ese triple homicidio fue una bisagra, una patada al hormiguero, como decimos, porque empezó a dejar visualizar algo que los argentinos no teníamos sentado, que es lo que se denomina “tráfico de precursores”. Hasta el año 2008 creíamos que el narcotráfico era un negocio que se circunscribía a la compra y venta de las sustancias ilícitas. Pero lo iluso nuestro era que para realizar ese negocio se necesitaba otras sustancias, que por no tener los controles debidos son relativamente fáciles de conseguir. Y son utilizadas, para la producción e drogas sintéticas. Este es el caso puntual de la efedrina, de la que nosotros no teníamos más información de aquel fatídico “me cortaron las piernas” de Diego Maradona en el Mundial de fútbol de 1994. A partir de ahí nosotros empezamos a realizar una investigación donde no se podían soslayar y estaban vinculadas a crímenes de ciudadanos colombianos en pleno Gran Buenos Aires que tenían el sello inconfundible del sicariato narco. Combinando estos hechos llevamos la propuesta a Editorial Sudamericana, y nos dijeron de hacer algo un poco más amplio: por qué no hacer como un relato de lo que paso en Argentina en los últimos diez años. Luego le propuse al periodista y escritor rosarino Carlos del Frade la posibilidad de trabajar en conjunto. Además, Del Frade trabajó muy bien estos temas en la zona de Santa Fe y Córdoba. Él me ha ayudado muchísimo en este trabajo y es casi un coautor.

– ¿Un país puede evolucionar del tránsito a la producción sin la complicidad del sector político?
No. Definitivamente, es imposible. Respondo de una forma que puede parecer agresiva en lo político: en Argentina es imposible desvincular el rol del Estado del narcotráfico, simplemente porque el Estado participa del narcotráfico. Participa porque las fuerzas de seguridad no controlan las zonas activas reguladoras del mercado. Participa cuando algunos sectores ligados a  funcionarios tienen mecanismo de protección sobre el narcotráfico. En la medida que tengamos fuerzas de seguridad que forman parte del mecanismo de regulación del narcotráfico y de las estructuras ministeriales y de secretarías de estado que no cumplen para nada con la función para las cuales fueron creadas, va a ser imposible que esta batalla la ganemos.

– ¿Qué pasa con la radarización y los controles aéreos?
– Estamos de acuerdo de que se debata e implemente ese tema, pero uno se tiene que poner a pensar qué cantidad de drogas ingresa por vuelos ilegales y se da cuenta de que es mucho menor si la comparamos con la que entra por camiones y fundamentalmente por la ruta 34. Si quisiéramos pensar en un control estricto no sólo tendríamos que pensar sobre radares de fronteras, sino también en las escalas móviles para ver que pasa en las fronteras y fundamentalmente en el puerto. Hoy los puertos son los principales “coladores” donde pasan los cargamentos de drogas que parten rumbo a Europa.

– ¿Que opinión tenés sobre el SEDRONAR?
– Es un organismo vacío, no tiene poder de policía y de su presupuesto anual de 62 millones de pesos más de la mitad se va en sueldos y el resto en convenios con instituciones médicas privadas donde a los pibes se los dopa y se los aísla, en vez de tratar de ayudarlos.

¿Argentina se ha trasformado en el principal proveedor de las sustancias que fabrican drogas sintéticas?
– En el 2008 el país tenía un registro de ingreso de efedrina que era doscientas veces superior a los requerimientos que la industria farmacéutica hace de esta sustancia. La sustancia es esencial para la producción de antigripales: el país necesitas veinte kilos anuales y Mario Segovia importó más de mil kilos de efedrina él solo, una cifra cincuenta veces superior a lo que requiere la industria farmacéutica. A partir de 2008 hubo un poco mas de control. El detonante fueron los allanamientos un mes antes del triple crimen, porque detrás del negocio de la efedrina había algo más pesado.

 

Links:

Un fragmento de País Narco.

– Mauro Federico habla con Andy Kusnetzoff sobre País narco.

Mapa del narcotráfico en Argentina.

Mauro Federico en Twitter.

 

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Juan Pablo Robledo es egresado del Postítulo en Comunicación y Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, y cursa la Licenciatura en Historia de la misma casa de estudios. Es columnista de la revista Rosario, su historia y región, colabora en el suplemento Señales, del diario La Capital, y es redactor en la sección policiales del diario El Ciudadano.