Pesquisas

Cómo opera el violador de Belgrano

Sintió pulsiones, acechó a su víctima y finalmente la abordó. Durante el ataque disfrutó del sometimiento y de la humillación, incluso más que del contacto sexual. La primera vez que lo hizo se dio cuenta de que había descubierto un placer prohibido e incomparable. Y el recuerdo ha vuelto a rondarle en la cabeza desde entonces, llevándolo a reincidir una, dos, tres… las veces que sea necesario. Por eso continuará, hasta que su horrible transgresión lo lleve a la cárcel. Y ni siquiera entonces podrá dejar de rumiar.

Así piensa y vive el violador serial que viene actuando en Belgrano, Colegiales y Villa Pueyrredón desde hace veinte días. “No sabemos todavía si es uno solo o si son dos. Es que tenemos dos descripciones: una responde a un joven calvo de 20 años y que vende medias; la otra, a un hombre corpulento de 30 años”, dice uno de los sabuesos que husmea la zona en busca del atacante. Sin embargo, los investigadores han avanzado con un patrón geográfico que revela que siempre ataca cerca de las vías del ramal José León Suárez de la línea Mitre (superpuesto con una zona donde han ocurrido veinticinco ataques en los últimos tres años) y con un patrón psicológico, que los encuadra en el modelo del violador serial.


Ver Abusos en Belgrano y alrededores en un mapa ampliado

La temporada de abusos comenzó el viernes 6 de mayo a las siete y media de la mañana, cuando una estudiante secundaria de 17 años fue atacada por un hombre que la amenazó con un cuchillo, mientras esperaba el colectivo. Le ordenó que se comportara como si fuera su novia y la llevó hasta un pastizal cercano a la estación de Villa Pueyrredón, donde la sometió. El martes 17, una mujer de 35 años denunció que un tipo la obligó a practicarle una fellatio a pocos metros de la estación Colegiales. Valiente, ella le mordió el miembro, lo golpeó y escapó. El martes 24, una niña de 14 años fue sometida cuando salía de la Escuela Medía Nº5. El violador la llevó, amenazándola con una tijera, hasta una plazoleta lindante de la estación de Belgrano R. Un compañero que iba con ella fue amenazado por el degenerado. Luego del abuso, les robó sus pertenencias a ambos. La última violación se dio el jueves 26 a la madrugada, cuando una chica de 18 años volvía de comprar cigarrillos en la estación de servicio de Córdoba y Dorrego. El atacante la abordó en la avenida y la llevó hasta Concepción Arenal, donde la sometió.

“La mentalidad de un violador serial es la de un cazador-depredador. Sigue, vigila y estudia a su víctima hasta que la captura y la lleva a su guarida, donde da rienda suelta al acto”, explica Miguel Ángel Maldonado, médico legista y psiquiatra forense que actuó como perito en el caso del Sátiro de la Bicicleta Roja (Diego Cadícamo), que tuvo en vilo a la ciudad de La Plata hace cinco años. “¿Qué es la guarida?”, sigue Maldonado. “Es una zona de confort donde se mueve con comodidad porque la conoce bien y la puede abandonar fugazmente, si fuera necesario. Por lo general, coincide con su lugar de trabajo o de domicilio”.

Por su parte, María Elena Leuzzi, de AViVi (la ONG de Ayuda a Víctimas de Violación), dice que recibe siete denuncias por día, que ha trabajado en más de cuatro mil casos en ocho años y que “los violadores eligen las vías de todos los barrios, no sólo las de Belgrano, porque son zonas sin iluminación, con matorrales y zanjas. Con mejorar eso, se reducirían los ataques”. Pero desde la concesionaria TBA se desentienden, aduciendo que la tarea de prevención es responsabilidad de la Policía Federal. La Justicia tampoco tiene una solución: según las últimas estadísticas, en 2009 hubo 933 abusos y apenas 45 condenados.

La serie de ataques de Belgrano trae la posibilidad de que se trate de un reincidente. Y ésta es otra de las cuestiones que se debaten cuando se habla de abuso –el terrible caso de Soledad Bargna, violada y asesinada en Caballito, es paradigmático-. “Este violador sufre de un trastorno de la personalidad que no se soluciona charlando”, dice el perito Maldonado. “Lo único que se puede hacer con alguien así es encerrarlo de por vida”.

(Una versión de esta nota apareció en la revista El Guardián el día 2 de junio de 2011)


Links:

– Una nota sobre la situación en La Nación.

– Algo sobre los juicios, las condenas y las nuevas leyes con respecto a los abusadores, en Crimen y Razón.