Crimen y Castigo

Vitette Sellanes: “Se me crispan los nervios de pensar que le pegan a una viejita”

Le decían “el hombre del traje gris”, en alusión a la vestimenta que utilizó el 13 de enero de 2006, cuando lideró la banda que, burlando a la policía bonaerense durante largas horas, saqueó las cajas de seguridad del Banco Río, de Acassuso, y se alzó con una millonaria cifra en billetes y joyas. Cuando los investigadores ingresaron al banco se toparon con un mensaje escrito en una de las paredes:  “Sin armas ni rencores, en un barrio de ricachones, no es más que dinero señores, sólo se llora por amores”.

Luis Mario Vitette Sellanes, señalado como el cerebro de la banda, fue condenado a 21 años de prisión en agosto de 2010, en un juicio abreviado donde confesó su participación en el hecho. Detenido en la Unidad 5 del Servicio Penitenciario Federal, en la ciudad rionegrina de General Roca, se enteró de que la Justicia argentina decidió expulsarlo del país, aunque la noticia luego fue negada por la fiscalía. Y él lo único que quiere es ver a su familia: “Ni rodeado de putas ni champán y habanos: el mejor agasajo para mí sería ir a comer una hamburguesa con mis nietos”, dijo.

En los últimos días se conoció su crítica al juez de Garantías de San Isidro, Rafael Sal Lari, por la condena que le impusieron. ¿A qué se deben sus expresiones?
Bueno, yo ahora estoy confeso, algo que hice como una estrategia defensiva. Pero al momento en que yo estaba en el juzgado de Garantías de San Isidro tenía una prueba exculpatoria, una coartada casi perfecta de que no estaba en el país, respaldada por los informes de la Dirección Nacional de Migraciones que daban cuenta de que (al momento del robo) estaba en Uruguay. Entonces dije que “al señor (juez) le tembló el pulso, que fue un tibio porque no soportó la presión mediática y no me soltó”. Él me debería haber liberado y no lo hizo. Por eso me la agarré con este hombre que ahora va a ser juzgado, algo que a mí no me gusta porque cada cual debe estar en su lugar. Él es un juez y yo soy un delincuente y me tiene que juzgar él a mí, no yo a él . Y ahora va a ser separado de su cargo y va a ser juzgado.

Si usted estaba en Uruguay, ¿cómo se llega a la condena por el robo al Banco Río?
Yo venía con mi prueba exculpatoria, pero los fiscales apelaban cada una de las medidas y llegábamos a una casación antagónica con la defensa que tengo yo. Y llegamos a la conclusión de que era mejor reconocer la autoría, unificar la condena con las otras cuatro penas que tenía en la Argentina, y aceptar los 21 años y medio, porque los fiscales no intuían que yo pretendía después acogerme a la ley de Migraciones, que en su artículo 64 dice que puedo ser expulsado del país a la mitad del cumplimiento de la pena. Yo ahora llevo detenido dos años, pero entre las cuatro condenas ya llevo once, que es la mitad de la pena impuesta y de esa manera puedo ser expulsado del país y quedar en libertad.

¿Cómo va todo dentro de la prisión?
Cómo decirlo… ya pasa uno a ser parte de la mitología. Las cosas buenas que se hablan sobre uno son exageradas. Y cuando hablan de los defectos de uno dicen que son muchos menos de lo que son. Yo soy un reincidente, un preso, una lacra social, un marginado social. Las leyes dicen que no estoy apto para vivir en sociedad. Lo que pasa es que en esta sociedad todo tiende a ser medio mentira. Y ya no sé si acá adentro soy un semidiós, pero sí estoy un poco por encima de los demás.

¿Siente que hay cierto grado de admiración hacia usted dentro y fuera de la cárcel por lo que hizo?
Es más o menos así. Como estaba un poco aburrido, porque esta gente (la Justicia) se está demorando un poco en concederme la libertad (lo que finalmente le negaron en la última semana de abril), decidí publicar en mi página de Facebook el número de teléfono del pabellón donde estoy detenido. Entonces resulta que ahora tengo amigas virtuales de 70 años que dicen cosas irrepetibles. ¡Estamos todos locos…! Crea una cierta admiración el hecho de no haber utilizado armas reales en el robo. También tiene algo que ver algunos temas musicales que fuimos componiendo y que circularon en Internet.

¡Ese fue el verdadero robo que cometió: el de robar con la música!
Bueno, en YouTube tuve 30 mil visitas en un fin de semana para escuchar los temas musicales que compusimos. La gente encargada de defender a los autores (Sadaic) ya me dio 25 pesos. Y ahora tengo que cobrar otros 50 pesos.

¿Una opción para cuando salga sería grabar un CD?
No, ya no se usa, la gente baja música de Internet.

La roba, pero bueno, puede hacer un recital.
De hecho el grupo que canta esos temas ya anunció un recital en Capital Federal. Son Los Trovadores de Venus. Porque yo no canto, no bailo, no hago nada. Sólo puedo aplaudir, si me gusta.

¿Su odontólogo es el autor de las letras?
Es coautor conmigo. Desde muy chico tuve muy mala dentadura, así que gracias a esa bendición que son los implantes pude mejorar. Y mi odontólogo, entre anestesia y anestesia, se fue interiorizando sobre el tema, cómo había sido, y ahí salió el primer tema, que es “Sólo se llora por amores”.

¿Cuántos de sus temas se incorporarán a la murga uruguaya?
Bueno, en el año 2006, una murga, no recuerdo cuál, hizo un cuplé referido al robo, pero yo todavía no estaba implicado en esa causa aunque ya se intuía que los autores eran uruguayos.

¿Por qué se confesó autor del robo?
Hasta el año pasado negué haber participado en el robo y no es el hecho de ser o no ser. Es porque hay una importante cantidad de dinero que falta y uno tiene familia. Y hay gente que no tiene capacidad de cometer un delito con habilidad y destreza y puede recurrir a la bajeza de un secuestro. Entonces tengo que proteger a mis hijos y a mis nietos. Yo hasta el año pasado no tenía nada que ver.

Usted nació en una pequeña población uruguaya. ¿Qué se dice allí de usted?
Formo parte de la mitología del pueblo. Dicen muchas cosas buenas de mí, que no son todas reales, y tratan de minimizar las cosas malas. Ojo que hay mucha gente que no está de acuerdo con lo que hago. Pero la gran mayoría me saluda bien. Porque yo, que ando en esto, soy el primero en criticar las noticias del día, de que a una viejita le robaron en el banco. Soy el primero en criticar la falta de profesionalismo llevado por la marginalidad, la miseria. ¿Cómo van a golpear a una viejita para robarle doscientos pesos? Yo siempre digo que soy chorro, que soy ladrón, pero se me crispan los nervios de pensar que le pegan a una viejita. Yo no sé si esto es hacer apología del delito, pero yo soy un viejo ladrón con habilidad y destreza. Así como me dieron diez años por robarle a la señora Mirtha Legrand (una de las condenas que se unificó con las del Robo del Siglo) porque me preguntaban cómo, con más de cuarenta años, podía trepar a un departamento, y me pusieron robo calificado por el escalamiento… y no por habilidad y destreza.

¿Como un hombre araña?
Eso está por ahí, googleándolo aparece también. Eso es oficio, es profesión. Mal oficio, mala profesión. También soy católico y sé que es un pecado. Esto no se debe hacer, pero ya que lo hago, que tengo alterada la escalas de valores al punto tal que no sé si el dinero me lo gano con el sudor de mi frente o con habilidad y destreza, también me pregunto cómo puede llegarse a la bajeza de pegarle a una anciana para sacarle doscientos pesos.

Usted no emplea la violencia e incluso pregona por lo contrario. ¿Durante el robo al banco Río llegaron a cantarle el feliz cumpleaños a una mujer que tenían de rehén?
Es verdad, y también había un señor muy compungido que contaba que el dinero que guardaba en una caja de seguridad era para hacer frente a una enfermedad terminal. Y ese dinero se le devolvió. No lo hice yo y no sé si lo haría. Pero a ese hombre, que convenció a través de las cámaras, se le devolvió todo el dinero. Y también salió un estúpido a decir que tenía treinta millones de dólares, como si uno no supiera que un millón de dólares pesa mil doscientos kilos. No sé dónde iba a meter toda esa plata en una caja.

¿Cómo terminó su relación con el resto de los condenados?
Bueno, como en todo este bajo mundo siempre hay diferencias, terminamos mal con uno de mis coprocesados (Beto de la Torre), cuya señora nos acusó a todos en el juicio.

Links:

– La Justicia expulsó del país al cerebro del Robo del Siglo, en Crimen y Razón.

– Quinto aniversario del gran robo, por María Helena Ripetta.

Juan Pablo Robledo es egresado del Postítulo en Comunicación y Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, y cursa la Licenciatura en Historia de la misma casa de estudios. Es columnista de la revista Rosario, su historia y región, colabora en el suplemento Señales, del diario La Capital, y es redactor en la sección policiales del diario El Ciudadano. Realizó esta entrevista en el programa “Feos, sucios y malos”, que se emite los lunes, de 21 a 23, por FM 103.3 Radio Universidad  de Rosario y los jueves, de 22.30 a 24 por AM 1300, Radio Nacional de Rosario.