Crimen y Castigo

El castigo

Un colectivero de 33 años identificado como Horacio Quintero mató a golpes de puño a su hijo de 3 años e hirió a su hermano mellizo. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, llevó a su pequeño hijo al hospital de Niños Orlando Alassia, de Santo Tomé, cerca de la capital santafesina, donde confesó que se le había ido la mano “con el castigo”. Eso fue el principio. En poco tiempo terminó confesando todo y ahora está a disposición de la justicia.

Aquella noche Quintero y su mujer habían salido a un club de barrio. El padre de familia dio un show de canto, pero no fue su mejor presentación… Volvieron después a su domicilio y encontraron que sus hijos habían comido mermelada y dulce de leche. Eso lo enardeció. Y descargó su bronca a golpes de puños contra uno de sus hijos.

El hecho aberrante sucedió a la 1 de la madrugada de pasado 23 de junio. Después de ser trasladado de urgencia desde el Hospital de Niños, el niño ingresó al sanatorio 7 de Marzo de Santo Tomé y murió a causa de las graves lesiones: tenía sus órganos internos literalmente destruidosy tampoco había reaccionado al baño con agua caliente que le había proporcionado su madre para resucitarlo. Era tarde. También ingresó su hermano mellizo, que quedó internado fuera de peligro.

La autopsia reveló que la causa del deceso del pequeño Ignacio Sebastián  fue “un shock hipobolémico por rotura de vaso, hemorragias abdominales y aparentemente hemorragias en tórax, todas ocasionadas por golpes muy fuertes”, según dijo la doctora del Hospital de Niños, Raquel Cosiglio. En cambio, el mellizo Valentín, que  también llegó al hospital golpeado y con síntomas de hipotermia, fue internado en terapia intensiva y luego, dado de alta. Los demás hijos del matrimonio —una beba de 2 años, un nene de 9 y dos adolescentes, de 14 y 15— se encuentran ahora protegidos por el Estado y con atención psicológica, según explicaron desde la Dirección de Niñez y Adolescencia de la provincia.

El magistrado Sergio Carraro, del juzgado de instrucción de la 6ª Nominación, procesó a Horacio Quintero y a su esposa, Georgina Orellano, con el cargo de homicidio calificado cometido con ensañamiento —que en el caso del hombre tiene doble calificación por agravamiento por el vínculo-. La mujer fue procesada por haber instigado el castigo y haber colaborado (subiendo el volumen del televisor para evitar que se los vecinos oyeran los gritos de las criaturas). El hombre se justificó después afirmando que esa noche había ido al Liceo Municipal de Santo Tomé, donde cantó y de donde volvió ofuscado porque no le salió bien su actuación, y entonces al llegar a su casa y advertir la picardía de los mellizos… le “agarró la locura”.

Según la Asociación Argentina de Prevención de Violencia Familiar: “El perfil del hombre violento no puede ser categorizado por variables tales como edad, clase social, nivel educacional (…) y tiene deseo de control: vive obsesionado por ejercer el dominio entre quienes lo rodean, especialmente hacia su mujer e hijos”. Ese control insaciable se llevó la vida de un niño de tres años.

Juan Pablo Robledo es egresado del Postítulo en Comunicación y Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, y cursa la Licenciatura en Historia de la misma casa de estudios. Es columnista de la revista Rosario, su historia y región, colabora en el suplemento Señales, del diario La Capital, y es redactor en la sección policiales del diario El Ciudadano.