Crimen y Castigo

“PFA”, el programa de los policías buenos

Una mujer ha muerto. La han encontrado en su departamento de Núñez, donde vivía sola, atada de pies y manos en la bañera. Recibió varias puñaladas. Una, en el cuello, casi la ha degollado.

El ex miembro del ejército nazi Paul Schäfer Schneider ha esquivado a la justicia durante más de veinticinco años y se ha convertido en una leyenda, como el hombre más buscado de Chile. Pero en el año 2005 la Sección de Investigación Federal de Fugitivos de Interpol descubre que está escondido en La Solita, una estancia ubicada a quince kilómetros de Chivilcoy.

Las dos historias son trama de dos de los seis episodios de PFA, el programa que sale al aire en Canal Encuentro desde junio y que continúa en julio, haciendo foco más en la formación profesional de los agentes que en la inseguridad y la violencia de la calle. Así, los episodios tienen como nivel cero la Escuela de Cadetes de la Policía Federal Argentina y, desde ahí, abarcan las diferentes áreas de la institución. Hay capítulos sobre la División Homicidios y sobre Interpol, pero también sobre la seguridad en los eventos deportivos, Bomberos, Seguridad de Estado y sobre la propia Escuela de Cadetes.

En cada capítulo de PFA hay entrevistas, recreaciones, imágenes documentales, material de archivo y simulacros o clases documentadas en la Escuela de Cadetes, pero también hablan los investigadores, los jefes e incluso los aspirantes. Es que en la era de la ministra de Seguridad Nilda Garré las cosas están cambiando y la fuerza policial nacional está siendo sometida a un intenso reordenamiento y a un amplio lavado de cara. Si luego de las purgas que desde el  año pasado se vienen realizando, ahora un puñado de comisarías del sur de la ciudad de Buenos Aires pasan a ser administradas por miembros de la Gendarmería y de la Prefectura, quizás el programa PFA sea otro eslabón de la misma cadena de acciones que fortalecen el poder civil dentro de la institución y la renovación de su imagen para con la sociedad.

Sebastián Mignogna, el director del programa (que hace con su productora El Perro en la Luna) dice que su equipo ya tiene cierto entrenamiento en este tipo de producciones. “La verdad es que trabajamos con algunos documentales previos, pero no teníamos ninguna referencia. Sabíamos que queríamos trabajar con las cámaras Canon 5D, que son cámaras de fotos que graban con poca profundidad de campo y permiten construir una imagen con cierto aspecto cinematográfico”.

¿Hay algo del género negro?
Tratamos que cada capítulo absorbiera un poco las cuestiones de género. En el capítulo del evento deportivo (River-Boca) tratamos de ponernos en la piel de cada uno de los protagonistas. En el caso de Homicidios sí tratamos de oscurecer todo y de hacerlo intrigante, para jugar al género negro. Pero cada capítulo tiene un tono diferente. Todos los capítulos tienen relación con la escuela de Policía, que da una formación intensa. El ciclo, de alguna manera, trata de rescatar la formación profesional de los policías.

¿Querías mostrar también la vida cotidiana de los policías?
No queríamos hacer una semblanza humana. Nuestra misión era muy puntual y venía encargada por Encuentro y por la Policía Federal, y consistía en rescatar la capacitación profesional de la Policía y sus diferentes saberes. Una vez que los entrevistábamos y que nos involucrábamos con su vida, había algo que tenía que ver con el retrato de esas vidas, pero desde el punto de vista profesional más que humano. La policía hizo énfasis en que tuviéramos una mirada más colectiva sobre el asunto. En cada personaje está reconocido el valor de la fuerza.

¿Hubo burocracia de parte de la institución?
Nos ha pasado con otros organismos el hecho de que no comprendieran nuestros tiempos, que son muy demandantes. En este caso, en cambio, nos han facilitado absolutamente todo. Hemos trabajado con muchísima comodidad.

¿Cuál te parece el episodio más logrado?
Hay varios momentos. Hay algo del clima de intrigas del capítulo de Homicidios, donde se trata de seducir con una trama argumental a un espectador que tal vez no esté tan interesado en ver algo sobre la policía. Hay momentos de Cumbre que tienen que ver con las posibilidades que tuvimos para atravesar la delgada línea roja y ver cosas que un espectador común no puede ver. El de Bomberos está bien en la relación entre el rescatado y el rescatista.

¿Habías visto Policías en Acción o Forenses para tomar alguna referencia?
No los tomamos como antecedentes para nada. En todo caso, son algunas referencias de géneros que vimos para conseguir tonalidades de los capítulos, pero no queríamos hacer un relato superficial ni de acción. Teníamos un compromiso más profundo porque había sido encargado por la Policía Federal pero también por Encuentro. Era muy difícil para nosotros encontrar un registro, porque había cosas que en Encuentro no podían aparecer, como cuerpos o situaciones violentas. De la misma manera, logramos mostrar cosas que no se habían visto y rebatir algunos prejuicios que uno tendría que empezar a realizar en torno a la policía. Todos los proyectos que hicimos con Encuentro son formativos y por eso son interesantes. En este caso nos sorprendimos con el rigor de la formación y con gente que hemos encontrado, muy capaz y muy comprometida con su servicio.

Links:

Información sobre PFA en la web del Canal Encuentro.