Incorporado por lectura

Betibú y la bella dama del policial argentino

La última novela de Claudia Piñeiro pone al lector ante dos generaciones de periodistas que contrastan en su metodología de trabajo, pero se necesitan para poder llevar a cabo su cometido. También aparece en escena Nurit Iscar, una escritora del  género negro. Un crimen en el country La Maravillosa es el inicio de la historia y el eje para combinar la crónica policial y la ficción con los diferentes caminos de la investigación periodística.

La noticia del crimen del country llega pronto a las redacciones y en el diario El Tribuno deciden contratar a Nurit Iscar, una escritora de pasado exitoso que en la actualidad toca fondo (su último libro recibió pésimas críticas), que será enviada a vivir en el country para escribir “desde adentro, cercano al ambiente de la escena del crimen” y en clave de non fiction sobre las hipótesis de un asesinato que para algunos es un suicidio.

Betibú surge del mundo de la imaginación y de la ficción, y de la brecha que se da entre distintas generaciones en el mundo de los periodistas (como en otros ámbitos). No tengo muchas amigas de mi edad que se lleven bien con las nuevas tecnologías. En este caso, el periodista veterano, Brena, tiene muchísimo que aportar al joven periodista, que lo único que hace es investigar sobre Google y carece de experiencia en la profesión. El experimentado periodista se da cuenta de que hoy es más fácil obtener muchísima información rápida y útil a través de una computadora. Si bien este  veterano periodista de policiales cree que su experiencia en la calle es lo único y fundamental, en el desarrollo de la novela ambos se complementan y van recibiendo un poco del otro”.

*

La autora se recibió de Contadora Pública Nacional en la Universidad de Buenos Aires y quiso estudiar Sociología, pero ese proyecto quedó trunco por el último golpe militar. Desde que iba a la escuela primaria ya escribía, y sus composiciones siempre eran leídas en los actos escolares. “Esos textos fueron guardados en un lavadero que se inundó y ya no queda nada de esos tiempos”, dice la escritora de ojos azules y voz serena. Años después, se recibió con un buen promedio en Ciencias Económicas y trabajó en una empresa prestigiosa.

Cuando vio un aviso de la editorial Tusquets, que convocaba a un concurso de novela erótica llamado La Sonrisa Vertical, se presentó y quedó finalista. Entonces se dio cuenta de que las letras eran para ella una potencialidad dormida. Hoy es unas de las escritoras más reconocidas de la Argentina. También es dramaturga y guionista de televisión. Publicó las novelas Tuya, Las viudas de los jueves y Elena sabe. Ha publicado, también, cuentos para chicos y obras de teatro. Recibió el Premio Clarín Alfaguara de Novela 2005, el Premio de literatura infantil y juvenil Fundalectura-Norma de Colombia, y el premio ACE 2007 a la mejor obra de autor nacional.

*

La novela se nutre en un pormenorizado trabajo de investigación: la autora averiguó sobre el mundo del periodismo policial. La narración de los hechos en la novela está descripta hasta en los mínimos detalles, antes de escribir la novela, dice Piñeiro, “leí material sobre medicina forense y me junté con el fiscal Maximiliano Hairabedian para ver la parte procesal”. Este punto es central para darle verisimilitud a sus páginas: “el lector de policiales quiere descubrir al asesino antes que el narrador y también está compitiendo con la inteligencia del narrador para ver si encuentra alguna falla”.

Algo inevitable cuando se habla de novela policial e investigación periodística es mencionar la obra del magnífico Rodolfo J. Walsh, ya que “si no se puede hacer justicia, por lo menos que se sepa la verdad”, según dice con énfasis Piñeiro. Y agrega con ironía que “hoy no es el mejor momento para hacer periodismo, por eso es mejor escribir ficción”.

Sobre sus novelas, el escritor y periodista Osvaldo Aguirre señala: “Claudia muestra una extraordinaria destreza como narradora y una capacidad similar rara para las corrientes de la literatura argentina de tratar con la intimidad y los sentimientos humanos sin caer en golpes bajos ni en la tontería, sino convenciendo al lector de la realidad de los personajes, y esos son algunos de los logros notables de esta obra”.

Links:

Primer capítulo de Betibú.

– “Con Betibú me reí de mí misma”, dice Piñeiro.

Juan Pablo Robledo es egresado del Postítulo en Comunicación y Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, y cursa la Licenciatura en Historia de la misma casa de estudios. Es columnista de la revista Rosario, su historia y región, colabora en el suplemento Señales, del diario La Capital, y es redactor en la sección policiales del diario El Ciudadano.