Pesquisas

Sorpresa en el cuádruple crimen mendocino

Un sorprendente giro dio la investigación del cuádruple crimen del 9 de diciembre pasado en Las Heras (Mendoza), en el que la familia Miguel (Alí, de 80 años; Sara García, de 83; Mónica, de 49; y Exequiel, de 10) resultó muerta a puñaladas. El único testigo del hecho, un niño de 13 años –amigo de Exequiel- aparece ahora sospechado como autor de los cuatro homicidios. En un principio, el niño había dicho que un intruso llegó a la casa para matar a todos y luego declaró que su amiguito había liquidado, en un frenesí, a sus abuelos y a su madre, y que él mismo lo había matado en defensa propia cuando era atacado. En ese sentido, se dijo que el niño era esquizofrénico y que era temido por todos, incluso por sus abuelos.

Pero las pericias indicaron que una sola mano se cargó a los cuatro.

Aunque todavía no se conoce el móvil, una disputa sexual cobra fuerza ante la visita, por parte de los dos amiguitos, de sitios pornográficos en Internet y los restos de semen hallados en la remera de uno de ellos. Así, el fiscal penal de menores Gustavo Farmache se pregunta si la madre de Exequiel podría haberlos descubierto en una situación de abuso. Por otro lado, los rastros de sangre del niño muerto fueron hallados en el baño, donde fue apuñalado, y no en las zonas de la casa donde yacían sus parientes –y donde los investigadores esperaban encontrarlas como señal de lucha si aquel hubiera sido el asesino. La sangre del niño sospechado, en cambio, apareció en otros ambientes y aun en la pileta, donde se habría lavado luego de pasar por el cuchillo a sus cuatro víctimas.