Crimen y Castigo

Amanda Knox: ¿de nuevo frente a un tribunal italiano?

“Amo Italia y quisiera volver… como turista”, dijo, como tentando al destino, la joven Amanda Knox –acusada del crimen de su roommate Meredith Kercher en Perugia, donde ambas pasaban una temporada de intercambio; detenida durante cuatro años, condenada a 26 años de prisión en primera instancia y absuelta en segunda. Luego de una pesadilla que pareció eterna, sus palabras suenan, al menos, desafiantes.

Mientras tanto, Amanda sigue recorriendo Seattle con el encanto de la primera vez, aquel 5 de octubre de 2011 en el que llegó con sus intensos ojos azules inundados de lágrimas.

Aquel día –y los siguientes- no pudo dormir (y cuando lo hizo, habló en sueños… en italiano), se sintió abrumada por la marca personal que le dejó la prensa y se refugió en el parque trasero de su casa, donde pasó largas horas sentada en el pasto, en contacto con su tierra. Después de algunas semanas, Amanda comenzó a pensar en su futuro y se la vio tomando clases de kravmagá –la técnica de combate cuerpo a cuerpo del ejército israelí-, golpeando una bolsa, pateando a un muñeco y enfrentando a un adversario armado.

¿De quién se defiende Amanda? ¿De los fiscales y de los policías italianos? La muchacha estadounidense de 24 años podría volver a Perugia y no como turista, sino para defender a su padre ante un tribunal por las opiniones posiblemente difamatorias contra la policía que Curt Knox vertió ante la prensa inglesa, cuando en una entrevista con The Sun señaló en 2009 que “Amanda fue hostigada física y verbalmente, y nos dijo que fue golpeada en la cabeza por un policía al menos dos veces”. Sin embargo, Carlo Dalla Vedova, el abogado de Knox, desestimó la posible demanda: “Ciertamente no fue una difamación que haya repetido ante la prensa lo que Amanda le había contado”. Knox podría ser la única testigo en la defensa de su padre, que, si llegara a ser condenado, podría recibir una pena de hasta tres años. Si a primera vista la historia suena ridícula, al recordar las desprolijidades del proceso italiano contra la propia Knox todo adquiere un color extraño.

Aparte de la causa que podría enfrentar su padre, los abogados de la joven Knox solicitaron al tribunal de apelación de Perugia, el mismo que la absolvió, que anule una condena que pesa contra Amanda por calumnias. Éstas, en cambio, fueron las que implicaron de forma falsa a Patrick Lumumba en el caso. Lumumba era el propietario de un bar que pasó dos semanas tras las rejas, acusado por Knox. Pero ella dijo, después, que fueron los propios investigadores los que la forzaron a señalarlo.