Crimen y Castigo

Un fiscal y un médico forense, a juicio

Luego de esta elevación, la Justicia cordobesa confirmó el  juicio para un fiscal y un médico forense que están acusados de encubrir un doble asesinato. Se trata de Julio F. Herrero y de Bernardo Jerez, respectivamente. La historia es larga y comienza el 12 de noviembre de 2001, cuando el albañil Carlos Galván se trasladaba por la localidad de Los Cerrillos (en el departamento de San Javier), conduciendo su Renault 12 por la Ruta Provincial E-91, junto a su mujer, Andrea del Carmen Romero, de 22 años, y a la hija de ambos, Celeste, de 5 meses.

En plena noche –y según los investigadores-, Galván mantuvo una fuerte discusión con su mujer, que continuó en la banquina. El hombre bajó con un “elemento romo y duro” mientras los gritos crecían; el final era previsible: a un costado de la ruta, dice el informe de elevación a juicio contra el fiscal y el forense –que retoma la investigación del doble homicidio-, Galván “le asestó a Andrea del Carmen Romero golpes en las zonas cervical y dorsal, golpes que impactaron dos de ellos en la cabeza, provocándole hundimiento de la zona occipital derecha y lesiones cerebrales irreversibles que en lo inmediato le provocaron la pérdida de la conciencia y luego de un período de sobrevida de entre cinco y cuarenta minutos le causaron la muerte”. Galván cargó entonces a su mujer muerta en el coche, colocó a la beba sobre el regazo del cadáver y condujo sin ninguna precaución hacia un cañadón. Al llegar, la beba ya estaba muerta: los golpes que había sufrido por el bamboleo del coche y el peso del cuerpo inerte de la madre fueron suficiente para provocarle una asfixia. Galván bajó entonces los dos cadáveres y los arrojó a una represa de agua.

A pesar de que el hombre quiso simular un accidente, algunos días después el fiscal de instrucción de Segunda Nominación de la ciudad de Villa Dolores, Julio F. Herrero, dispuso su detención como supuesto autor de los asesinatos. Pero después, con la supuesta participación del médico forense Bernardo Jerez, el fiscal recapituló que se trataba de un doble homicidio culposo, con lo cual Galván quedó en libertad.

En un nuevo y escandaloso informe, el forense había anotado que:

“1) la causa eficiente del fallecimiento de las occisas sería traumatismo craneoencefálico.

“2) las lesiones encontradas en ambos cadáveres son compatibles con un grave accidente de tránsito, sufrido por el rodado en el que se habrían trasladado las víctimas, la última vez que fueron vistas con vida.

“3) no se encontró otro tipo de violencia física que hubieran ocasionado su fallecimiento”.

Sin embargo, cuando el fiscal Herrero se jubiló, la causa quedó en manos de su colega Emilio Andruet, que revirtió la situación del acusado y elevó a juicio el caso. Galván fue condenado a la pena de prisión perpetua, por un homicidio simple y un homicidio calificado por el vínculo. Más tarde, en 2007, el fiscal Herrero fue imputado por instigación al falso testimonio y falsedad ideológica en concurso ideal, abuso de autoridad y encubrimiento agravado, en concurso real, por un fiscal de Cruz del Eje, Martín Bertone. Por esas acusaciones, hoy llega a juicio.

Según la elevación que ahora recae sobre el fiscal y el forense, “el fiscal Herrero tuvo una entrevista a solas con el médico, en la cual lo instigó a cometer un delito determinado –falso testimonio, art. 275 del Código Penal- (…). En forma verbal el fiscal Herrero le ordenó al galeno, presuntamente, para beneficiar al traído al proceso, -determinando al autor directamente- que cambiara el primer informe de autopsia que había realizado en su carácter de perito oficial, mintiendo en definitiva en parte sobre el contenido total del mismo. El fiscal Herrero le explicó al perito Jerez que a la causa –al homicidio que se investigaba- ya lo habían solucionado porque se había descubierto que todo era un accidente de tránsito y  consecuentemente le requirió al médico forense que hiciera un informe de éstas características (es decir, falseando la realidad en el sentido de que las muertes de las nombradas anteriormente habían sido producto de un accidente de tránsito y no de un homicidio)”. Y fue el perito quien se quebró y confesó todo.

Por su parte, Herrero negó ante el nuevo fiscal todos los hechos que se le atribuyen. El ex fiscal Herrero declaró que tomó todas las medidas de investigación para esclarecer el doble crimen y que examinó personalmente el coche, además de supervisar los exámenes realizados por la policía judicial. Herrero acusa ahora al forense Jerez de no haber sido nunca preciso en sus apreciaciones técnicas y de haber dado siempre respuestas dubitativas que podían ser interpretadas de distintas maneras, según el enfoque, para la acusación para la defensa. En la elevación a juicio queda registro de lo que dijo el fiscal jubilado: “Que en relación a la acusación referida a la instigación al falso testimonio dice: hay un viejo aforismo que dice ‘lo que no está en el expediente no está en este mundo’, y la mentira absurda del Dr. Jerez al endilgarle una orden inexistente, toda vez que él como personal técnico no era empleado del declarante mal podría el dicente darle una orden y en segundo lugar jamás en ninguno de los cientos o miles de expedientes que pasaron por sus manos durante su función, jamás habló con ningún perito, ni testigo, ni presa, con relación a los hechos o causas que se estaban investigando”. El juicio traerá la última palabra.

Una versión de esta nota se publicó en Crimen y Razón.