Pesquisas

Miguel Ángel Graffigna: muerte y secretos en un Peugeot RCZ

En dos años Miguel Ángel Graffigna logró reconvertirse en un hombre de negocios. Exitoso, teniendo en cuenta el Peugeot RCZ que se había comprado en las últimas horas (valuado en 250 mil pesos o más), un coche que aún no había patentado y en el que apareció muerto hoy a la madrugada. Graffigna estaba sentado en el asiento del acompañante; un hoyuelo de bala abría su ojo derecho como una flor inconcebible.

El tipo, que trabajaba aparentemente en una financiera, tenía ayer 35 años, una hija pequeña y una ex esposa con la que había compartido la experiencia de ser acusado de un doble homicidio en el suburbio platense de Villa Elisa. Nicolás de Sousa y su novia, Antonia Zárate, habían sido sus presuntas víctimas. Según el fiscal Fernando Cartasegna, el ahora fallecido Graffigna y su ex pareja, la stripper ¿y actriz porno? Romina Iddon, participaron en una cita swinger sabiendo que había un valioso cuadro de Pablo Picasso en la casa de De Sousa. Y torturaron a los anfitriones para que contaran dónde estaba la obra, antes de liquidarlos con extrema crueldad (a él, con un golpe de bate de béisbol en la cabeza; a ella, tapándole la nariz y la boca con cinta adhesiva).

Aquí, una crónica de aquel homicidio.

Había ocurrido el 22 de agosto de 2004.

A pesar de que una pareja posterior de Romina Iddon la denunció a ella –y gracias a ese testimonio, fue detenida con Graffigna en 2011-, el juez de garantías Guillermo Atencio los liberó a ambos algunos días más tarde, considerando que las pruebas no eran suficientes.

En esa historia Graffigna le echó la culpa a su suegra: la señora se llamaba Edith Silva, tenía antecedentes por robo de obras de arte y ahora está detenida por el hurto de “Proas al sol”, de Quinquela Martín, sustraído durante un incendio intencional en la municipalidad de Bahía Blanca en el año 2007. El ahora misterioso fallecido dijo que había sido ella, junto a su pareja Daniel Guetto, la que había matado a los swingers. Pero nunca quedó claro por qué De Sousa tenía en su agenda el teléfono de Graffigna al lado del de otros amigos swingers.

Pocas cosas, en definitiva, están claras ahora.