Cuerpos

Silvana Masoero y las últimas escenas de Río Cuarto

De noche y envuelta en un tapado de piel, Silvana Masoero, de 48 años, decidió convertirse en una antorcha humana.  Luego de rociarse con kerosene, se prendió fuego en el baño de su casa.

Masoero murió con el noventa por ciento del cuerpo quemado, aun cuando su marido, el economista y docente universitario Gustavo Busso, intentó ayudarla. Fue en vano: sólo consiguió ser hospitalizado por heridas en la cara e inhalación de humo.

Silvana había sido parte de las cinco amigas que compartieron la última cena de Nora Dalmasso, el 24 de noviembre de 2006.  Cuando ocurrió el crimen de Dalmasso, Masoero estaba casada con el legislador delasotista Alfonso Mosquera, que era uno de los dos hombres que acompañaban al viudo Marcelo Macarrón en el torneo de golf realizado en Punta del Este, aquel viaje que sirvió como coartada al marido de Nora.

Mosquera fue legislador provincial por la bancada oficialista y luego titular de la procuración de la provincia de Córdoba. Durante su gestión en este organismo tomó parte de un escándalo que involucró al abogado de la procuración y al intendente de la localidad de Sampacho. El ejecutivo provincial decidió expropiar campos para construir una represa. Las construcciones no se concretaron y los campos empezaron a ser usufructuadas por otros privados. Las familias de los productores expropiados acusaron al abogado de la procuración de ofrecer plata en negro de las cosechas a los productores para sellar el pacto y de amenazarlos si no aceptaban. El escándalo llegó a los tribunales, pero Mosquera no fue imputado.

Este entorno fue el catalizador para apuntar hacia Macarrón como un hombre ligado al peronismo cordobés, e incluso como posible testaferro de José Manuel de la Sota –tesis sobre la cual nunca se encontraron indicios demasiado concretos.

Ahora, el fiscal de instrucción de Río Cuarto descartó que haya vinculación entre una muerte y otra, pero las razones de Masoero no parecen tan claras. Tras su separación de Mosquera, pareció alejarse de aquel círculo de amigas. Pero sus fantasmas fueron más grandes. En su ciudad se habla de una depresión que creció con el diagnóstico de una enfermedad muy grave. Lo único cierto parece ser que la noche de noviembre de 2006 la había marcado.