Crimen y Castigo

Vladimir Putin y el robo perfecto

– Con esto puedo matar a alguien -dijo Vladimir Putin. Se acababa de colocar el anillo, que centelleaba en su dedo anular.

Era junio del año 2005 y el empresario Robert Kraft, propietario del equipo de fútbol americano New England Patriots y magnate número 641 en la lista de la revista Forbes, visitaba en el Palacio Konstantinovsky de San Petersburgo al presidente ruso junto a una comitiva comercial que incluía a los gerentes de IBM, de Citigroup y de Intel, entre otros. El equipo de Kraft venía de ganar la edición XXXIX del Super Bowl (contra los Philadelphia Eagles) y el anillo -de oro, decorado con 124 diamantes y valuado en 25 mil dólares- era el premio que el dueño había recibido. Y que a Putin tanto le gustó.

Pero recién ahora, ocho años más tarde, Kraft se animó a contarle al New York Post cómo fue que Putin le robó la joya: “tres tipos de la KGB lo rodearon y se fue con mi anillo en el bolsillo”, aseguró el magnate.

“Decidí darle el anillo como símbolo del respeto y por la admiración que tengo por el pueblo ruso”, aseguró en aquel momento Kraft, aunque el regalo resultó muy llamativo para los propios medios norteamericanos. Pero ahora se sabe que un funcionario de la Casa Blanca se puso en contacto con el empresario para comunicarlo con George W. Bush, el presidente en funciones. “Bush me dijo que para el interés de las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética (aunque se había desintegrado hace 14 años) lo mejor era decir que fue un regalo”, sigue Kraft.

Según el Post, el anillo está ahora en la biblioteca del Kremlin.