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Los consejos de Raymond Chandler para escribir una novela policial

“El relato de misterio debe ser técnicamente correcto en lo referente a los métodos de homicidio e investigación. Nada de venenos fantásticos ni de errores como una muerte por dosis insuficiente, etcétera. Nada de silenciadores en los revólveres (no funcionarían porque la recámara y el cañón no son continuos), nada de serpientes trepando por el cordón de la campanilla. Si el detective es un policía profesional, tiene que comportarse como tal y poseer las cualidades físicas y mentales necesarias para su trabajo. Si se trata de un investigador privado o de un aficionado, al menos, debe conocer las rutinas policiales lo suficiente como para no hacer el ridículo. El relato de misterio debe tener en cuenta el nivel cultural de sus lectores; lo que resultaba aceptable en Sherlock Holmes no se puede aceptar en Sayers, Christie o Carten Dickson”.

Ese y otros diez postulados –con una Addenda de seis puntos– componen la receta de Raymond Chandler en sus “Comentarios informales sobre la novela de misterio”, un texto de 1949 que ahora vuelve a luz en A mis mejores amigos no los he visto nunca, un valioso libro de cartas y ensayos del fundador del género negro, editado por De Bolsillo.