Memoria del crimen

Fallece la abuela de Walter Bulacio

María Ramona Armas de Bulacio, que encabezó durante veinte años las marchas para pedir el esclarecimiento de la muerte de su nieto Walter en 1991, en una comisaría de Nuñez cuando iba a un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, murió este sábado a los 85 años. La información fue dada a conocer por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), organización que desde 1991 impulsó la investigación de la muerte de Bulacio, visto con vida por última vez en la seccional 35 de la Policía Federal.

Aquel 19 de abril de 1991 los Redondos tocarían los temas de¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado, que por entonces era su último disco. María Ramona Armas de Bulacio, la abuela de Walter, lo despidió en su casa y le dio 120 mil australes. “Cuidate”, le dijo a su nieto preferido. Los que tenían entradas pasaron rápido. Los que no, como Walter, se inquietaron: en un operativo liderado por el titular de la comisaría 35ª, Miguel Ángel Espósito, la policía había desplegado una presencia agresiva (en parte, contratada por la organización del recital y firmada en una boleta por la Negra Poly) y se estaba llevando a todos los que estaban dando vueltas. A las nueve y media de la noche levantaron a Bulacio.

“Yo aprendí a luchar cuando la policía mató a Walter”, decía Mary cuando le preguntaban de dónde sacaba fuerzas. “A partir de entonces, su cara humilde y sufrida, detrás de esos anteojos que le sirvieron para conocer las atrocidades de un sistema aniquilador y desquiciado, se convirtió en el ícono de la lucha antirrepresiva. Hoy, a los 85, su cuerpo dijo basta”, señaló la CORREPI. “Con su escaso metro cuarenta, se plantaba frente a las vallas, frente a las comisarías y los juzgados, y su estatura era inmensa cuando acusaba con su voz tan finita como firme. Ella sabía que a Walter lo mató la policía, y lo gritó por más de dos décadas”, agregaron en un comunicado.

“Mary” trabajó en relación de dependencia hasta bien pasados los 70 y en cada marcha agradecía en la calle a los miles de chicos que no habían conocido a Bulacio pero igual concurrían para pedir la condena del ex comisario Miguel Angel Espósito, que el año pasado recibió una pena de tres años de prisión en suspenso por el delito de privación ilegal de la libertad de Bulacio. El fallo no pudo ser apelado por la familia de la víctima ya que se le aplicó la mitad de la pena de lo que habían pedido en su alegato.

“Agradecía por no dejar morir a su nieto. Y contaba a quien la quisiera escuchar que veía a Walter en cada pibe, y al comisario Espósito en cada policía”, recordaron desde CORREPI. El año pasado, desde la cama, la abuela de Bulacio siguió la transmisión en vivo del juicio oral y de la condena.

En todas las idas y vueltas que tuvo la causa, el comisario nunca fue imputado por el homicidio de Walter y por lo tanto no se lo pudo juzgar por ese delito.